Dec 31

Para Ti

Por la brisa que hoy dibuja la sonrisa del azul marino y juega sus serpentinas sobre los frailejones del camino,

Por la brisa que ensaya mariposas en la arena y juega espumas en el vórtice de una ola,

Por la brisa que construye horizontes de nubes subrealistas y juega transparencias en los cristales del rocío,

Por la brisa que recoge el polen de las flores y juega aroma de pétalos y frutos,

Por la brisa que dibuja los plumajes y juega arpegios en el canto de las aves,

Es la misma brisa que hoy baja de la montaña a traernos este trocito de Dios donde se moldea la esperanza del mañana, un mañana de paz, donde no se incinere la ternura, la infinita ternura que entraña la voluntad de amarnos,

El trocito de Dios que ilumina la gloria de los humildes, de los que hoy desandan caminos bajo nuestro cielo sagrado,

El trocito de Dios que está presente entre nosotros en la aurora del mundo mejor,

¡Feliz Año!

Obsequio de Franscisco Contreras para las amistades.

Dec 29

El monólogo de los cardamomos

Eres como las rosas, las mas expresivas flores de un jardín, dices llégame con afecto, con delicadeza, porque te hieres con mis espinas o me marchito con tu desdén.

¿Habré tratado sin cuido aquella flor?

No te puedo decir lo que siento y es bueno, pero he aprendido a hablar poco, te estimo puedo decir, nada mas, pero de quince mentiras diarias a las cuales se tiene derecho, ahora tengo una mas o una menos, lo sabrás tu. Amiga, la vida son destellos bien vividos, me he sentido brisa que juega con tus cabellos sin que tu lo sientas, lluvia que los empapa sin que te des cuenta, no importa ni la brisa, ni la lluvia.

La ubicuidad de un verso permite escapar en pensamientos a todo lo que pueda afectar a quien mas quiero. Las palabras dan sosiego, fluyen como reflejos de imaginación, es una inquietud donde los adentros del alma te dicen: quiero un descanso en tu recuerdo ya que no lo puedo hacer sobre tu regazo.

Los locos tienen la libertad de decir lo que sienten, los cuerdos son prisioneros de lo que no pueden sentir. Hoy estoy cuerdo y quisiera estar loco. Yo soy esto, lo que soy, mas quisiera ser quien toca tu puerta sin tocarla, quien tiene la llave y abrirla.

Todos son poetas, el punto está en los actos cuya motivación está en el ser, y no en el tener (tener es donde mis sentidos siempre desean estar), que existen tantas cosas que podemos hacer para otros. Como sentir la felicidad del quien te ame, porque el que lo sienta no depende de ti, es tan sólo una decisión, si no depende de ti y si no te tengo, seré más feliz que si lo intento.

¿Las abejas y los delfines duermen?

Conducir la barca sin sextante y aprender de las estrellas, fijar la vista en el inmenso, buscar en la interminable noche una luz, sino se encuentra lo que busca quizás halle algo mejor, escuché hace poco que “un Almirante se hizo a la mar tras los cardamomos, la nuez moscada, la macis, la canela y los clavitos de olor, nunca lo supo y descubrió algo mayor, nunca perdió su esperanza y su compromiso con una Reina casi arruinada, y unos condenados por compañía”. En la peor de las circunstancias, mientras se tenga aliento, hay una responsabilidad con el creador, de llevar una vida digna, de tener la fe en un mundo mejor. Sobre la mente y sobre la esperanza quien domina es la persona, su libre albedrío, allí entra y sale quien uno quiere.

Hay algo mas que palabras en la gente, si uno es atento a la posición gestual, se aprende a sentir otras cosas que el lenguaje no es capaz de expresar. Es una melodía de silencios donde se ahoga lo mejor de mi para ti (no se si al revés), porque en el silencio también existe y se aloja eso que llaman el desamor.

Cuando era niño, desde el asiento trasero del vehículo de mi padre, creía que las estrellas se podían alcanzar, pensaba es un asunto de velocidad si corremos mas las alcanzamos, no era así, como al insomne persiguiendo el sueño, mientras mas se las busca mas se alejan, como ahora te alejas tu.

Son innumerables los motivos del corazón y de la razón que tengo para encontrar palabras que decirte desde hace tiempo, desde ayer tu cumpleaños, desde hoy, desde mañana, ellas se esfuman, han sido estelas difusas, ha sido el sueño que escapa del insensato. Es como ofrecerte la flor que no marchite, la imaginé dentro de un cristal al vacío, sin mas nada que su propia existencia, fresca y eterna. De pronto existe y visité los sitios donde hacen arreglos, no encontré la que buscaba. Me queda tiempo hasta el miércoles para encontrar la flor, no quisiera conformarme con la intención, la vida continua amiga. Me digo a mi mismo que todo aquello que se pueda concebir y creer en el pensamiento, la mente lo puede alcanzar, es un decir porque en estos día la mente no me quiere ayudar.

Cada año a los tantos días de tu mes, desde el amanecer hay gente volando entre luces, buscando tomar una brisa, para darle un nombre que se parezca a ti, para escribirla lo mejor que pueda, y estar allí, para conversar cuando quieras, para estar contigo y escucharte cuando busques sosiego, o nada más para que recuerdes, donde quieras desandar el camino, que hay quienes creen, apoyan y desean que te vaya como tu quieras. No he conseguido el nombre de la brisa que se parezca a ti. Un poeta en lugar de mirar el cielo habría ido a los jardines de Mesopotamia.

Ánimo apenas hemos abierto una puerta de las tantas que tendremos que abrir.

Rompo la nota para cumplir lo que estaba escrito, igual hoy cuando estoy con ustedes, yerro, yerro y yerro, pero me hacen vivir en ese pequeño espacio donde descuido el pensamiento, me quito la armadura y me equivoco mil veces, ha sido una tarde maravillosa, bajo el borbotón de tu crítica profunda, surgida de tanto tomar agua, en lugar de vino.

Tan simple como pocas palabras, lo que significa que tengo tantos sentimientos todos del buen cariño, prefiero no escribir y tan solo decir que hoy he pensado en ti. Ayer se disipó una duda en la mirada de unos cabellos sueltos sobre los que distraigo mis aprehensiones, pero mas carga de pasión había en unas manos, y en tus lágrimas, entre claros y obscuros, luces y destellos, allí esclavos de lo que quieras estaba tu público, y allí estaba yo, eras la que acaricia la fibra donde los insensibles pueden también vivir, donde dispuesta estás para a reincidir, no una vez, sino mil veces mas.

Me dijiste, “el monólogo es allí al frente de un frondoso árbol, es el de los mangos”, imaginé sus manos, sus cabellos “es a la izquierda”, luego “otra vez a la izquierda”, me preguntó “ves el árbol”, alcé la mirada y en ese bosque, estaban todos los árboles, todos eran mangos. En aquel laberinto de los monólogos estaba el traje rojo, serpenteando un ceñido cuerpo, mostrando todas las ondulaciones del amor negado, ese que escapó al laberinto un día, el mismo día que mas lo negó, y aun liberado, continúa la figura ajustada y erótica de su pasión infinita.

En aquel sitio entre el Líbano y la Siria de una tarde, al ladito del rio, todavía el bosque guarda celosamente tu aroma de galletitas que dejaste al pasar, las mismas que degustamos, entre macis y cardamomos, el día de mi cumpleaños.

Autor: Franscisco J. Contreras
Nota. Prosa publicada por el amigo y profesor en su sitio Web.