Dec 30

No te detengas

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No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.

No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.

Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,

la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.

No caigas en el peor de los errores:
el silencio.

La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.

Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta del pánico que te provoca

tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.

Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.

No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …

Poeta: WALT WHITMAN (1819-1892)

Dec 27

La vida es sueño

Es verdad, pues: reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña,
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!):
¡que hay quien intente reinar
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí,
de estas prisiones cargado;  y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,  y los sueños, sueños son.

Del libro “La vida es sueño” Pedro Calderón de la Barca

 

Dec 21

“Ten hijos”

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“Si yo pudiera dar un solo consejo para mis amigos sería este: Tengan hijos.
Al menos uno, pero si es posible 2, 3, 4…
Nuestros hermanos son el puente a nuestro pasado y el puerto seguro para el futuro. Pero tengan hijos. Los hijos nos hacen mejores seres humanos. Lo que un hijo hace por ti, ninguna otra experiencia lo hará.
Viajar por el mundo te convierte en alguien exitoso y es gratificante, la independencia es riquísima. Aun así nada te cambiara de la manera tan permanente que te cambia un hijo.
Olvídate de esa historia de que los hijos cuestan. Los hijos te hacen una persona de consumo consciente y económico: pasas a comprar ropa en outlet y no en Calvin Klein, porque al fin y al cabo es sólo ropa. Y tus tenis del año pasado todavía están nuevos y cómodos, duran 5 años más… ya tienes otras prioridades y sólo un par de pies.
Trabajas con más ganas y dedicación, después de todo existe un pequeño ser totalmente dependiente de ti, y eso te convierte en un profesional con un empuje que ninguna otra situación te daría. Los hijos nos hacen superar todos los límites.
Comienzas a preocuparte de hacer algo por el mundo. Separar la basura, trabajo comunitario, productos que utilizan menos plástico. Eres el ejemplo de ser humano de tu hijo y nada puede ser más grande que eso.
La alimentación pasa a importar, ya no es buena opción comer entre comidas chocolates con Coca-Cola, le ofreces plátano y agua. Comienzas a cuidar más tu salud, comes las verduras que dejó en su plato. Plantas en tu jardín para tener alimentos frescos. Puedes dejar las sodas incluso semanas. Un hijo te da unos 25 años más de vida.
Crees más que nunca en Dios y hasta aprendes como rezar. En la primera enfermedad de tu hijo, casi como instinto te arrodillas y pides a Dios que cuide de él. Y así, tu hijo te enseña como tener fe y gratitud como ningún cura, pastor o líder religioso es capaz.
Te enfrenta a tu propia sombra. Un hijo trae a flote tus peores defectos cuando se tira en el piso del supermercado porque quiere unas galletas. Tienes ganas de gritar, golpear, salir corriendo, te sientes agresivo, impaciente y autoritario. Pero te das cuenta del amor que le tienes y con ese amor lo educas.
Aprendes a respirar profundo, agacharte, extenderle la mano a tu hijo y entender la situación a través de sus pequeños ojitos.
Un hijo te hace ser una persona más prudente, Nunca más vas a volver a conducir sin cinturón, manejar de forma arriesgada, o beber y conducir, por el simple hecho de que no puedes morir (no tan temprano) ¡¿Quién criaría y amaría a tus hijos de la misma forma en tu ausencia?! Un hijo te hace querer más que nunca estar vivo… Pero si aun así no crees que estos motivos valen la pena, que sea por ese encanto indescifrable que los hijos tienen…
Ten hijos para sentir el olor de sus cabellos siempre perfumados, para tener el placer de sentir sus pequeños bracitos alrededor de tu cuello, para escuchar tu nombre (ahora mamá o papá) con esa vocecita chillona.
Ten hijos para recibir esa sonrisa y abrazo apretado cuando llegas a casa y sentir que eres la persona más importante del mundo entero para ese pequeño ser.
Ten hijos para tener besos con ese aliento que ningún listerine ofrece. Ten hijos para ver en ellos tu misma sonrisa y el caminar de su papá, y entiendan la importancia de tener una parte suya suelta por el mundo.
Ten hijos para re-aprender la delicia de un baño con espuma, de un chorro de agua en el calor, de correr con el perro, de comer mango sin limpiar.
Ten hijos, sabiendo que muy poco te enseñará.
Ten hijos porque precisamente tienes mucho que aprender.
Ten hijos porque el mundo necesita que seamos
mejores personas en esta vida.”

Autor: Desconocido