Sep 28

ERA UNA MUJER SENCILLA

Era un mujer sencilla, una mujer tranquila,
una mujer como otras…
pero con un alma grande,
con un gran amor en el corazón….
o tal vez sería por eso que mi Dios bendito
la escogió entre tantas
para ser la elegida, ser la preferida en su decisión.

Dijo si y no preguntó por qué?
amo y no preguntó porque?
y sufrió y no preguntó por qué ?
ella era un gran mujer!
dijo si y no preguntó porque?
amo y no preguntó porque?
y sufrió y no preguntó porque?
ella era una gran mujer…

pero un día menos esperado
del cielo una voz le hablo
y le dijo con pocas palabras
de Jesús serás la madre
por que así lo quiso Dios!.

ella así tan humilde
y la maravilla de su creación..
acepto muy firmemente
y no pegunto y no preguntó…

dijo si y no preguntó porque?
amo y no preguntó porque?
y sufrió y no preguntó porque
ella era una gran mujer
dijo si y no preguntó porque?
amo y no preguntó porque ?
y sufrió y no preguntó porque…
ella era tan solo una mujer..

pero sobre todo lo vivido ella tuvo mucha FE
pero sobre todo lo Divino ella tuvo mucha FE!..

Nota: Canción para iglesia y para toda mujer que vive siendo virtuosa.

Apr 14

Amor Infinito

Me adentro hacia tu esencia ilimitada,
soy el río que besa tus riberas;
necesito esa patria sin fronteras
donde galopa el alma desbocada.

Tú, desnuda por dentro y por afuera
me llevas por la vida inexplorada,
que nace y semboca en tu mirada…
…soy un clavo fundido en tu madera.

Catarataboreal tu cabellera
por el verso y mi sangre entrelazada
como un cosmos de leche y primavera.

Infinita en el tiempo tu morada,
sólo quiero vivir de la manera
donde quede la muerte derrotada.

Poeta. E. J. Malinowski
PD. Conocí al poeta en Plaza Las Ramblas de Barcelona-España (2002)

Apr 03

Cansacio

Gratitud más que amor siento por esa adolescente que cada tarde, a mi paso por delante de su ventana, recompensa con una sonrisa mi trabajo agobiador del día entero. Su inocencia no se ha espantado de mi tristeza que trasciende y contagia; para calmar mi desesperación, ella responde a mi galantería con un tímido silencio, mientras me envuelve en la más persistente de sus miradas dormidas, atenuando mi propio dolor y el que acabo de recoger a mi paso por los barrios de la miseria y del vicio.

Imposible el amor cuando el porvenir ha caído al suelo, y la enfermedad de vivir arrecia como una lluvia helada y triste. Gratitud nada más para la adolescente que me protege contra la desgracia por todo el resto del día, siguiéndome con la vista hasta que desaparezco entre los transeúntes de la calle interminable. Gratitud también para la naturaleza que a esta hora del año se viste de funerales atavíos, haciéndome comprender que no estoy solo, que cuanto vive sufre, y todo vive.

Sólo ella aparece eludiendo la fatalidad del dolor; sobre su juventud se prolonga la inconsciente ventura de la infancia; ninguna pena ha paralizado la alegre locura de su risa, que es la de sus primeros años, a pesar de que ninguna frescura es tan deleznable en manos del tiempo como la de esa manifestación del regocijo. Se diría que la naturaleza no resiste a su gracia y se deja vencer; cuando la luz solar proclama su victoria, triunfa en sus ojos la noche, más luminosa cuanto más espesa, como algunos mares tropicales más fosforescentes cuanto más oscuros.

Con su tranquila alegría no se aviene la aflicción que traza surcos en mi frente y doblega mi vida. Envenenaría su inocencia si la iniciara en el afán de la batalla sin reposo, si en cambio de su misericordia la hiciera comprender cómo asfixia la angustia por la ambición asesinada. No he de ayudar en contra de su bienestar a la desgracia oculta en cada momento que se acerca como una ola hinchando el seno rugidor. Es cruel adelantarla en pocos días a los desengaños que no aplazan su venida y a los torvos pensamientos que ciñen las frentes mustias en fúnebre ronda.

Con misericordia correspondo a la suya, si de su quietud me alejo con el estéril miedo de la vida, huyendo de la sonrisa que enlaza. Ni vale más el amor que este suave recuerdo que conservaré de su aparición en momentos de mi más rudo vivir. Hundiéndose en el tiempo, su figura despierta afectos tranquilos, cual convienen a espíritus cansados; y ya el mío sólo alcanza fuerza para esa melancólica simpatía con que el viajero en reposo contempla la palmera lejana, encendida en el último adiós del sol, única compañera sobre la vasta soledad.

Poema de José Antonio Ramos Sucre (1890-1930)

Mar 29

El Pecado de los Ángeles

Hermoso serafín del Edén y fantasía,
Tu suave mimo ardiente conforta mi alma;
Abrázame, tórnate en mi amante de utopía
Y súmete conmigo en el cielo de la calma.

Como niños entre flores jugando libremente;
Imploro se ateste en lozanía tu aroma a miel
Y los recuerdos eternos de cada instante
En que privados de atavío rozamos nuestra piel.

Dulce, suave y suculento, a cual fruto de la vid,
Son tus tiernos besos de deseo inigualable.
A causa de ellos he pecado en buena lid;
Pues si de amarte acusasen seria culpable.

Poema de Jorge Saleh, @sxar

Mar 23

La Mujer Fuerte

Me acuerdo de tu rostro que se fijó en mis días,
mujer de saya azul y de tostada frente,
que en mi niñez y sobre mi tierra de ambrosía
vi abrir el surco negro en un abril ardiente.

Alzaba en la taberna, honda, la copa impura
el que te apegó un hijo al pecho de azucena,
y bajo ese recuerdo, que te era quemadura,
caía la simiente de tu mano, serena.

Segar te vi en enero los trigos de tu hijo,
y sin comprender tuve en ti los ojos fijos,
agrandados al par, de maravilla y llanto.

Y el lodo de tus pies todavía besara,
porque entre cien mundanas no he encontrado tu cara
¡y aun te sigo en los surcos la sombra con mi canto!

Poema de Gabriela Mistral

Mar 21

Invictus

Desde la noche que sobre mí se cierne,
negra como su insondable abismo,
agradezco a los dioses, si existen,
por mi alma invicta.

Caído en las garras de la circunstancia,
nadie me vio llorar ni pestañear.
Bajo los golpes del destino,
mi cabeza ensangrentada sigue erguida.

Más allá de este lugar de lágrimas e ira
yacen los horrores de la sombra,
pero la amenaza de los años, me encuentra,
y me encontrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma.

Poema de William Ernest Henley (1849–1903).

Es un poema ampliamente conocido gracias a un hombre que dejó huellas en el historia de la humanidad: Nelson Mandela

Mar 18

BESO

BESO

En tus libidos labios divague durante horas;
Desde el alba hasta el ocaso atestiguó la luna.
Sumida al éxtasis sucumbiste entre gemidos,
Mientras esclavizaba en ti todos mis sentidos.

Con reitero hicimos vívido nuestros sueños
Y abrazados pernoctamos hasta asolearnos.
Tus caricias de partida rocé con nostalgia,
Pues me apenó de tu mirar la eterna divergencia.

Al toparnos nuevamente evadí tu mirada
Pues temí que al cruzarme con lo verde de tus ojos
Encendiese en mí el veleidoso mar de anhelo
Solamente apaciguadle al inicio de estos versos.

Poema de Jorge Saleh, @sxar

Mar 17

El esposo alaba a la esposa

He aquí que tú eres hermosa,
amiga mía; he aquí que tú eres
hermosa; tus ojos entre tus guedejas
como de paloma; tus
cabellos como manada de cabras
que se recuestan en las laderas
de Galaad.

(…)Tus labios como hilo de grana,
Y tu habla hermosa;
Tu cuello, como la torre de David, edificada para armería;
Mil escudos están colgados en ella,
Todos escudos de valientes.

Hasta que apunte el día y
hayan las sombras, me iré al
monte de la mina, y al
collado del incienso.
Toda tú eres hermosa, amiga
mía, y en ti no hay mancha(…)
(…) Prendiste mi corazón, hermana, esposa
mía; has apresado mi corazón con
uno de tus ojos, con una gargantilla
de tu cuello(…)

(…) Como panal de miel destilan
tus labios, oh esposa; miel y
leche hay debajo de tu lengua;
y el olor de rus vestidos como el
olor del Líbano.

Cantar de los Cantares de Salomón

Mar 16

Via Crucis

Mujer
ya no me toques
que tengo aún
tu llaga
de desdén
en carne viva

no quieras
ya tocarme
que mi boca
de tu boca
en su desvelo
tiene anhelo
de cauterios
todavía

no te me acerques
que busco
en las almohadas
aroma de tu pelo
y guardo aún
un luto
de lunas
sin ventanas
por ese amor nonato
y esa niña güera
que no nos nacería

apartá
de mi
tu cáliz
quedate a Dios
mujer
de la agonía

pero es en vano
y caigo
nuevamente
de rodillas
en tu dolorosa vía

¿de mi pena
cirenea
no serías?

— quo vadis homo tristis?
— al Calvario
de tu monte
lacerado
en la cruz
de tu cuerpo
a padecer
otra vez
crucificado

Poeta Argentino: Amigo Guillermo Háskel

Mar 13

¡Vivir!

Siempre ten presente que la piel se arruga,
el pelo se vuelve blanco,
los días se convierten en años.
Pero lo importante no cambia,
tu fuerza y tu convicción no tiene edad.

Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña.
Detrás de cada línea de llegada, hay una partida.
Detrás de cada logro, hay un desafío.
Mientras estés vivo, siéntete vivo.

Si extrañas lo que hacías,
vuelve hacerlo, no vivas de fotos amarillas.
Sigue, aunque todos esperen que abandones.
No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.

Haz que en vez de lástima te tengan respeto.
Cuando por los años no puedas correr trota.
Cuando por los años no puedas caminar, usa el bastón.
Pero… ¡Nunca te detengas!

Me puedo caer,
me puedo herir,
puedo quebrarme,
pero con eso no desaparecerá,
mi fuerza de Voluntad.

Poema de la Madre Teresa de Calcuta